Solemnidad Santa María Madre de Dios
Enero 1 de 2012
Num.6, 22-27; Salmo 66; Gal.4,4-7; Lc.2,16-21
En este día celebramos la Solemnidad de Santa María Madre de Dios. Fecha muy especial al cumplirse la octava del Nacimiento de Cristo. El texto evangélico de esta fiesta dedicada a “María, Madre de Dios”, nos presenta alrededor de la figura central del Niño dos personajes significativos: María y los Pastores. Este título fue proclamado solemnemente en el 431 por el Concilio de Éfeso. La liturgia de la Palabra reasume, evoca diversos temas y hace mención del papel fundamental de María en el plan de la salvación, al hablar del Hijo de Dios “nacido de una mujer y nacido bajo la ley” de Moisés, es decir, la circuncisión.
La maternidad divina constituye el acontecimiento central de la vida y de la misión de María. El interés primordial del Evangelio consiste en testificar que Cristo es el Señor, y que este Señor es completamente humano, “nacido de una mujer”. Decir que María es la Madre de Dios es una afirmación que la encumbra ciertamente a ella, pero que trata sobre todo de poner a Dios a nuestra altura.
El hecho de ser el primer día del año civil y el ambiente que rodea la Navidad, han hecho que haya sido declarado Día de oración por la paz, como oportunidad para consagrarle al Señor este deseo del hombre. A esto ayuda la primera lectura y el salmo responsorial. El autor sagrado invita a dirigir la mirada a Dios y a invocar constantemente de él su bendición y su auxilio para que “nos conceda la paz” (Num.6,26); ésta es la fórmula de bendición con la cual Aarón y sus sacerdotes debían bendecir al pueblo de parte de Dios. Esta bendición se concretiza y se hace patente precisamente en Jesús, quien hace parte de un pueblo, participa íntimamente en una comunidad humana y es miembro de una familia, “la sagrada Familia de José y María”, modelo de familias, santuario de la verdad y del amor, o como diría el Papa Pablo VI “la escuela de Nazaret”.
El evangelio de hoy llama la atención sobre la prisa de los pastores para encontrar al Mesías Salvador. Los hallaron con María. También nosotros en cualquier lugar y tiempo, hallaremos a Jesús por María. María no debe ser la meta de cristiano, sino Cristo, pero si puede y debe ser el camino para ir a él.
El evangelio de Lucas siempre presenta a María como modelo de fe. Fue la fe y no la carne la que engendro en ella a Jesús, ya que desde su “Fíat” se abandonó en las manos del Señor para hacer su voluntad; ella se abandonó “al amparo del altísimo que la cubría con su mano, con su sombra” (Salmo 91); “ella concibió primero en su mente y su corazón antes que en su seno maternal” al Hijo de Dios. A los Pastores los presenta como los primeros evangelizadores, los primeros que salieron presurosos a anunciar la Buena Nueva, el mensaje de la Paz. A la luz de esta solemnidad debemos pedirle al Señor que nos conceda la gracia de ser mensajeros de paz y de justicia, que seamos portadores de buenas noticias para que se cumplan en nosotros aquellas palabras del profeta Isaías “!Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia la salvación, que dice a Sion: “Ya reina tu Dios!”” (Is.52,7).
P. Fabio López Mejía
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